Por azares del destino "encalló" en Vega Maipú y buscan retornarlo al Lacar

Locales El jueves Por Daniel Bornetto
La historia del "Vapor El Cisne", la olvidada embarcación que hoy descansa en el terreno de una familia de Vega Maipú. "La idea es reconstruirlo y hacer un monumento para reivindicar la historia forestal del pueblo" señaló Andrés Aburto, subsecretario de Cultura, en diálogo con este medio.
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Reconstruir una historia cuando se tienen pocos datos no es tarea sencilla. Tampoco lo es poner en valor una estructura de fierros roída por el oxido y destinada al olvido que alguna vez supo de hazañas. Claro que para el primero objetivo se requiere de tiempo y protagonistas capaces de dejar una huella tras otra hasta permitir llegar a destino. Para el otro, en cambio, voluntad y deseo de concretar un anhelo.

Dos barcos olvidados en la inmensidad del paisaje, yacen como postales imperturbables de una San Martín de los Andes de antaño. Ambos a la vera de la Ruta Nacional 40 y lejos del Lacar, espejo que un día los vio brillar y hoy siquiera los tiene a mano. El primero forma parte de la cotidianidad de los sanmartinenses y hasta incluso motivo el bautismo de un lavadero de autos. Se trata del ubicado en Villa Vega San Martín, bautizado "Arrayan" que ahora se ilusiona con el rescate del segundo, el "Vapor El Cisne",  embarcación amiga que reposa sin dueño en Vega Maipu y que la Secretaría de Cultura planea restaurar y convertir en monumento.

Cuentan los que saben que la embarcación navegó el lago Lácar en el siglo pasado, hasta la década del 80. Era utilizada para transportar productos forestales desde los aserraderos ubicados en la cordillera hasta la costa del pueblo.

Un día y ya cansado de tanto andar dejó de operar hasta terminar en el terreno de la Flia Zambrano, frente a un aserradero de Vega Maipú, espacio que lo cobijo durante más de tres décadas en el que nadie siquiera preguntó sobre su paradero. Entonces -cuentan los que saben- fue llevado por un tal Cofelder, apellido que seguramente servirá de guía para continuar con la investigación.

Hoy los Zambrano, que convivieron con el Cisne los últimos 35 años, eligieron darle vida a ese montón de nada, que promete salir del ostracismo para volver a ocupar un lugar central en la vida del pueblo. Para eso, la familia cedió la embarcación para su posterior puesta en valor, trabajo ahora encomendado al Departamento de Patrimonio Histórico.

"Hace 35 años el barquito está tirado y abandonado en Vega Maipu, la idea es reconstruirlo y hacer un monumento para reivindicar la historia forestal del pueblo" señaló Andrés Aburto, subsecretario de Cultura, en diálogo con este medio.

En cuanto al nombre comentó que "se llamaba el Cisne porque era de color blanco y negro"

"Los primero comentarios que nos llegan, es que la embarcación vino de Chile. Estuvimos viendo fotos de barcos de Panguipulli, lo que nos da algún indicio que posiblemente haya venido de ese lugar" agregó.

Ahora llegará la etapa de la remoción y traslado de la embarcación con maquinaria especial, para su posterior refacción. Entonces el Cisne ya no navegará en las cristalinas aguas del Lacar, pero si lo espera la centralidad de la Costanera, allí donde las luces prometen darle estelaridad a su olvidada figura.

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