Con 12 años tiene el don de dibujar para ayudar a los demás

Cultura 15 de junio de 2021 Por Daniel Bornetto
Se llama Martín Hernández y a través de sus dibujos busca visibilizar problemáticas sociales. Empático y sensible le interesan temáticas como la inclusión, la accesibilidad y el medio ambiente. Puede estar horas dibujando hasta conseguir un fiel retrato. Sueña con tener una escuela de dibujo. "Quiero vivir de lo que hago, quiero ser dibujante", afirma en diálogo con El Sur también existe.
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Cuando habla de sus dibujos la pasión se enciende, se le ilumina la voz al otro lado del teléfono por compartir experiencias de largas horas imaginando esas figuras que gracias a su impronta y talento pronto cobrarán vida en un papel.

Cuenta que se encuentra en pleno proceso de un retrato sobre la Madre Teresa de Calcuta, el cual puede demandar semanas, hasta encontrar la expresión deseada, mientras infinidad de lápices se transforman en una gran paleta de colores dispuestas en la mesa del comedor, que Martín Hernández convierte en su atelier.

Con 12 años, el menor de dos hermanos que cursa 7mo grado en el Colegio Iceble, entre trazos, formas y contornos no solo dibuja sino además hace que sus obras transmitan mensajes que interpelan al mundo adulto. El cuidado del medio-ambiente, la accesibilidad, la inclusión, la naturaleza y hasta su amor por River y el animé, son solo algunas de las temáticas presentes en sus trabajos.

El ahora sanmartinense, nacido en El Calafate, bien al sur austral, desde los 4 años amagaba con sus primeras ilustraciones de Goku de Dragon Ball. Ya de más grande se rindió ante el talento del artista venezolano Esteban Art, en quien se inspira a través de los tantos tutoriales que circulan por Internet.

Bien podría ganar espacio en quien escribe su facilidad para dibujar con un impresionismo que asombra para alguien que es autodidacta. Sin embargo, la otra faceta de Martín es aún más valiosa y tiene que ver con su empatía para ayudar a los demás, algo que aprendió de la crianza hogareña gracias a Flavia, su mamá, que acompaña la charla y por momentos interviene para apoyar a su hijo en su relato.

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Martín sueña con vivir de lo que ama y hasta proyecta tener su escuela de dibujo para que todos, más allá de sus recursos, puedan "cumplir su sueño", nos cuenta. Se muestra convencido a la hora de divisar su horizonte pese a su corta edad. Le preocupa la educación y las temáticas ausentes en los contenidos curriculares.  Ama a su perro, quien lo acompaña mientras dibuja, y como hincha de River sueña con conocer al "muñeco" Gallardo y a los jugadores. Al respecto confiesa que el intendente Saloniti le obsequió la camiseta y el banderín que el plantel le regaló en aquella histórica visita de 2020.

También manifiesta su agradecimiento a quienes lo ayudan a crear, como comerciantes y hasta incluso al subsecretario de Cultura, Andrés Aburto, que describe lo sorprendió con un inesperado regalo de útiles, valiosos para desplegar su creatividad.

El intercambio en su vida nació como una posibilidad para comprar los materiales que necesita para trabajar. Fue como de casualidad descubrió la existencia de un grupo de trueque y se le ocurrió trocar sus dibujos por lápices. "Fue un intercambio para seguir dibujando" narra al tiempo que agrega su mayor interés consiste en  "a través del dibujo visibilizar problemáticas sociales".

Tras conocer la modalidad pensó en que una buena idea sería hacer lo mismo pero, en este caso, para ayudar a los demás. Fue así como relata "ayudé al merendero Los Pollitos o la Escuela de Quila Quina, a partir de las venta de dibujos para comprar 43 alfajores".

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Su última campaña "Incluyeme" consiste en la confección de una serie de dibujos con temáticas alusivas. La idea "es que cada escuela tenga un cartel, porque al estar en un lugar visible los chicos con discapacidad se sienten también parte" explica sobre el objetivo de la iniciativa.

En cuanto a la idea, comentó: "Me inspiré en las veredas rotas, en los colectivos que no tienen rampas. El 3 de diciembre, en el Día Internacional de la Discapacidad, se me ocurrió que una manera de visibilizarlo era incluyendo el braile y el lenguaje de señas. Esos dibujos después los pegamos en instituciones, comercios y escuelas"

Martín también relata que lo que mas le gusta son los retratos. Para lograr copias tan fieles confiesa repara en "en detalles como las arrugas, los ojos, los rasgos, las luces". Eso, confía "demanda mucho tiempo pero el resultado del trabajo es lo que más disfruto", destaca.

La pregunta que surge es como conecta con esa vocación que sigue creciendo. Allí su madre quien lo acompaña describe: "Cuando lo veo dibujar lo notó con mucha concentración y pasión por lo que hace. Cuando se propone algo puede estar horas y hasta días hasta conseguirlo. Yo lo dejo dibujar y me pregunta como va quedando. Lo ayudo además con tutoriales para buscar nuevas técnicas".

Y agrega: "el dibujo es su refugio y su burbuja. En ellos plasma su deseo de niño, el hecho de vivir en un mundo mejor. Siente que puede hacer cosas importantes, no para figurar sino porque lo siente".

Respecto a su costado solidario, Flavia destaca: "Los educo para que sean sensibles, para que se pongan un minuto en el lugar del otro. Porque si aprendemos a ser humanos y nos sensibilizamos podemos ayudar" 

Martín, tomará luego la posta para recordar algunas de las enseñanzas de vida. "Mi mamá me cuenta que cuando era chica era pobre y siempre me enseño que a partir del estudio se puede salir de la pobreza. Y me enseño a ver que la pobreza no es mala cuando tenés ganas de salir de esa condición. Todo el mundo dice que la gente pobre es humilde, la humildad es un valor y la pobreza en una condición. Y es posible salir de la pobreza con nuestras ganas de cambiar y eso se logra mediante el estudio, porque la gente no es pobre por como vive sino por lo que piensa", reflexiona.

Mientras tanto, tiene diferentes proyectos en mente. Una campaña tendiente a la accesibilidad que lleva el nombre "Ciudad para todos" que ya presentó a las autoridades del municipio. Y la venta de dibujos con juegos didácticos bajo el nombre "comprando mis dibujos me ayudan a ayudar".

"Quiero vivir de lo que hago, quiero ser dibujante" repite a lo largo de la charla con la ilusión de algún día trascender con sus trabajos.

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