Esa que supiste defender hoy llora tu partida

Medios/Redes 26 de noviembre de 2020 Por Daniel Bornetto
En una jornada de luto para el pueblo argentino, el recuerdo a Maradona, embajador con la 10 de la Selección Nacional.
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Irreverente ante el poder, hacedor de felicidad, dueño de una gambeta inmaculada, simulador para burlar al destino hasta reírte una y mil veces.

De Fiorito donde brota la tierra y emerge el talento de un cebollita que nos transformó e hizo de nuestros días un lugar más confortable.

Nos hizo creer que ante Inglaterra o Alemania podíamos, que no hay gigantes sino 11 hombres dispuestos a torcer el rumbo de lo que parece dictado, como lo ha sido siempre en la historia donde el centro prevalece sobre la periferia.

Siempre en el lugar incomodo que los cómodos no interpretan. Ese que sabe tanto de obstáculos como de amores genuinos. El mismo que le da la espalda al Rey porque el se sabe tocado por la varita de Dios.

De la nada al todo y en el medio un transito fugaz, donde no hay eje ni equilibrio y sostenerse es caminar por la cornisa.

El 10 de afuera de la cancha, con sus contradicciones y enconos, eligiendo a los enemigos, empatizando con los más vulnerables.

Cuanto más fácil hubiese sido rendirse ante el poder, arrodillarse, formar parte de un círculo selecto que te invita y te expulsa como producto premium al costo.

Pero no, claro que no fue te caso. Vos elegiste con quien caminar y eso también habla de la empatía hacia el pueblo que te eligió y hoy te llora.

Habrá algunos quizá no comprendan el sentido de pertenencia que nos hacen sentir parte de tu zurda. Pero es más que eso, es mucho más que fútbol, es abrazar al viejo en el segundo ante los ingleses, mientras la vieja prepara el mate, o "simplemente" acordarte que ese día fuiste feliz. Y pucha, si eso vale. Bah en realidad no se puede mensurar el amor.

La inevitable tendencia a escindir lo que somos -propio de un mar histórico de antinomias que nos acompaña- es una costumbre que bien vale hoy -al menos hoy- dejar a un lado.

Somos todo, seres íntegros. Imposible analizar las partes como si se tratase de un andamiaje salido de fabrica. Es estéril separar a Maradona dentro y afuera de la cancha. Premiarlo o castigarlo como si hubiéramos protagonizado su vida. Jueces con martillo dispuestos sentenciar mientras las cosas en el cuarto puede estén desordenadas.

Del barro a la fama el infierno te tentó y el cielo te espera en un cielo diáfano -como el de hoy- con esos colores que bien supiste defender.

Barrilete cósmico, a conquistar otra planeta, a volver a jugar a la pelota. A sacar pecho con el tobillo hinchado y los ojos llorosos como ante Italia. A repetir esa corrida memorable de todos los tiempos.

Gracias Diego, porque nos dejaste ser testigo de tu magia, por permitirnos compartir tu universo lleno de fintas, caños, lujos y firuletes.

Se te va a extrañar.

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