“Las etiquetas condicionan y limitan las posibilidades de ser”

Entrevistas 09 de diciembre de 2017 Por Redacción
Julieta Tarifeño, psicóloga del nosocomio local, se refirió a los conflictos que atraviesan los niños en su etapa de desarrollo.
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Desde el área Psicosocial del Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes trabajan conjuntamente con establecimientos educativos e instituciones locales de niñez, para coordinar y planificar estrategias que preserven a los niños de situaciones de vulnerabilidad tanto en la socialización primaria como en la secundaria.

Para ello ponen el foco en el potencial de cada niño, reparando en su individualidad lejos de objetivos convenidos socialmente y que afectan a los chicos en su etapa de desarrollo.

La Lic. Julieta Tarifeño, psicóloga del área Psicosocial del nosocomio local, e integrante de la red de primera infancia, dialogó con El Sur también existe para conocer cuáles son los reclamos de los chicos y en consecuencia orientas y ayudar a los padres que muchas veces por desconocimiento no encuentran la forma de acompañarlos.

¿Cuáles son los reclamos más frecuentes de los chicos a los adultos?

Tiene que ver con las propias historias de los padres. hay modelos de crianza rígidos o personas que han tenidos padres maltratadores o padres con falencia o modelo de crianza distinto al de hoy en día. Y tiene que ver también con la falta de poder mirar al otro y poder responsabilizarse con eso. Es muy frecuente ver chicos que tienen que adaptarse a cambios y decisiones repentinas todo el tiempo que alteran sus vidas, ya sea cambio de pareja, familias ensambladas, mudanzas, etc. Y nadie se pregunta si están preparados para afrontar esos cambios. También pasa que hay personas que no tienen la condición de ejercer el rol materno o paterno, entonces hay muchas situaciones donde se ve gente que se encuentra criando hijos, pero sin ninguna herramienta subjetiva.

¿Hay padres que se ven superados por la situación?

Hay pedidos de ayuda de padres, donde es genuina la sensación de no poder. No saber que hacer, como educar a un hijo, como quererlo, poner límites, darle afecto. No parece una cuestión de mala intención sino una falta de capacidad, no tiene que ver con un interés, sino que a veces hay cosas que nos se les cruza por la cabeza y recién reparan en ellas cuando se las decimos desde el consultorio.

¿Son frecuentes los casos donde los padres deciden radicarse en San Martín de los Andes tentados por el paisaje que ofrece la ciudad reparando inconscientemente más en su deseo que en el de sus propios hijos?

En realidad, no es una consulta frecuente. Creo que es más común que los adultos pongan el eje en una vida mejor para los chicos y en definitiva eso termina siendo así, porque es un lugar para adaptarse bien en cuanto a ofertas recreativas, culturales y deportivas, aparte el ritmo con el que se vive acá favorece los vínculos y los chicos se manejan con mas autonomía. Lo que si sucede es que las expectativas de los adultos suelen ser muy altas en relación a lo que después ocurre. A veces son los adultos se decepcionan porque quizá se dan cuenta que este no es el paraíso que estaban buscando. Pero eso tiene que ver más con los adultos que con los niños.

Recién decías que a los chicos se los etiqueta, ¿a qué te referís con esto?

Que no se les da opción de ir siendo. Ya desde muy chiquito en la familia se dice: Es muy inteligente, es demasiado tranquilo, es muy revoltoso y no hace caso. Y esos mensajes van condicionando y hacen que finalmente tengan que ser como se los nombra porque si no responde esa expectativa sienten que no están haciendo bien las cosas. Son cuestiones inconscientes de las que después no pueden escapar a ese lugar donde se los pone. Las etiquetas condicionan y limitan las posibilidades de ser.

¿Y qué sucede en las escuelas?

En las instituciones educativa hay tendencia a rotular a los chicos y eso limita las posibilidades de ir siendo y desarrollar una personalidad diferente. Cuando son cosas negativas es difícil salirse de ese lugar y los chicos terminan por responder a los mensajes que han ido recibiendo durante toda su vida.

¿Cuáles son las quejas de parte de los chicos respecto a la escuela?

Algo que surgió en algunos trabajos a nivel comunitario con educación y pudiendo escuchar la demanda de los chicos en un proyecto que se llamó “Escuela bonita”, lo que plantean es la falta de intervención de los adultos, como para solucionar algunos conflictos ya que no encuentran la intervención que esperan en pos de soluciones. En realidad, hay distintas opiniones, lo que se puede pensar es que lo que los chicos esperan, por ejemplo, es que sancionen al compañero que se portó mal o molesta, que lo sanciones o que sus padres lo reten. Y eso en realidad es más de lo mismo, ese es el modelo que tienen de intervención en el conflicto. Por eso hay que hacer un trabajo fino y lento para que se den cuenta que la solución no pasa por ahí. Los chicos en definitiva reclaman no ser escuchados y que no encentra el acompañamiento de los adultos para la resolución de conflictos.

¿Trabajan interdisciplinariamente con otras instituciones?

La única manera de abordar las problemáticas de infancia es en red. Lo que vinimos viendo en las instituciones es que trabajando aislados los resultados no alcanzan. Todas las instituciones tenemos carencias, pero cuando nos juntamos y nos ponemos a pensar como ayudar a los chicos las cosas se ven de otra forma y podemos pensar en alternativas que cada una desde su especificidad no podría llevarlas a la acción. Venimos haciendo un trabajo con las escuelas de juntarnos con docentes y directivos y ver cuáles son las mejores estrategias para cada caso. Las problemáticas que se ven hoy están atravesadas por un montón de factores donde la solución individual no sirve. Por eso se pone el foco en la familia, en los vínculos con pares, ya que todo eso ayuda mucho para entender y contener.

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