Canción Animal, el mejor disco de Soda cumple 30 años

Cultura 07 de agosto de 2020 Por Daniel Bornetto
Un 7 de agosto de 1990 la placa naranja de los dos leones copulando marcaba un hito en la historia del rock nacional.
Cancion-animal-cover

"Hipnotismo de un flagelo dulce tan dulce" reza el tema homónimo de Canción Animal, álbum que hoy cumple 30 años de vida. "Cuando el cuerpo no espera lo que llaman amor" sonará la cinta una y otra vez ya cansada de tanto retroceso, en tiempos que el casette prometía perpetuarse desplazando al vinilo, hecho que la historia terminaría por desmentir.

Considerado el disco más rockero de la saga sodera, que los fanáticos dirán influyó a Cerati  -ya en su carrera solista- en la composición de "Ahí Vamos", tiene unas diez canciones inoxidables para marcar el ritmo con el pie al sazón de la bata de Alberti, dejarse llevar por los graves del bajo de Zeta en "Sueles dejarme solo" o bien por el exquisito solo de guitarra de Gustavo en "Un millón de años luz" que se resisten al olvido, más allá de ese "no vuelvas" que con melancolía repite la canción.

Fueron y serán una burbuja en el tiempo, tal la promoción que en el 2007 animó el regreso de la banda a los escenarios con una serie de inolvidables conciertos en River Plate. Es que la música sigue tan vigente que hasta la obra póstuma de Cerati parece a la vanguardia.

Volviendo a Canción Animal, significó un quiebre en el mundo de sonidos que venía experimentando la banda. Aquel quinto disco de estudio sucedió a "Doble Vida" grabado en 1988 y llevó a la banda a subirse al escenario de Velez junto a Tears For Fears a fines de los 90, ocasión que aprovecharon para presentar el disco.

Grabado en Miami (Estados Unidos) es ponderado el mejor álbum de la banda y dejó una huella no sólo en el rock argentino sino en todo el continente. Para la ocasión, el trío se reforzó con  Andrea Álvarez en percusión; Fabián "Tweety" González, en teclados; y el Gonzo Palacios, en saxo sumado a los aportes de Daniel Melero, en lo que tiene que ver con la estética de la obra.

La portada original de la placa muestra a dos leones copulando; lo cual hizo que fuera prohibida en muchos países, donde fue reemplazada por otra muchísimo menos conceptual en la que aparecía la fotografía de la banda con los colores azul y naranja.

"Té para 3", "Cae el Sol", "Un millón de años luz", "Séptimo Día", "Entre Caníbales", "Hombre al Agua", "Sueles dejarme solo", "Canción Animal" y "De Música Ligera" son los temas que integran la placa, este último -si vale la comparación- es a Los Redondos Jijiji (No Lo Soñe), como de esas canciones que animan el pogo. 



Aquel gran disco fue ganador en todos los rubros en la recordada encuesta del Suplemento Sí de Clarín y el noveno mejor de la historia del Rock Nacional, según la revista Rolling Stones.

La faena de la banda sería coronada con un megarecital en Buenos Aires, como parte del cierre de una exitosa gira. Entonces un 14 de diciembre de 1991 ante 250 mil personas tocarían en la 9 de Julio en el  marco del ciclo de recitales gratuitos realizados por la Municipalidad de Buenos Aires llamados Mi Buenos Aires Querido II, que además fuera televisado en directo. 



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