Volverá a funcionar el Faro del Fin del Mundo

Una expedición partirá en una semana a la Isla de los Estados para cambiar las luminarias del emblemático edificio que inspiro a Julio Verne a escribir uno de los clásicos de la literatura.

En tierras indómitas habitadas en tiempos remotos por Onas y Yámanas, el escritor francés Julio Verne dio vida en 1901 a uno de los clásicos de la literatura. En la más absoluta soledad, en la que el silencio es un sonido monotono y monocorde, el escritor inspirado en el Faro San Juan de Salvamento, escribió la novela «El faro del fin del mundo» cuya historia transcurre en las gélidas aguas del Atlántico Sur.

El edificio que se encuentra al noroeste de la Isla de los Estados, en el departamento de Ushuaia de la provincia argentina de Tierra del Fuego, fue construido en el año 1884 y funcionó hasta 1903 . Durante ese tiempo fue referencia ineludible para los marinos que se atrevían a la bravura del mar austral.

En 1993 el galo André Bronner comando una expedición a la Isla de los Estados. Tras una tormenta se perdió y estuvo a la deriva durante cinco días caminando en el fangoso terreno de turba, hielo y nieve. Entonces prometió que volvería una vez más si lograba salvar su vida.

Así fue que un año mas tarde llego nuevamente al lugar para reconstruir el faro y salvarlo de entre las ruinas, cosa que recién lograría consumar en 1998, en una travesía que entonces duró 45 días.

Pero la historia no termina ahí. No conforme, ahora el aventurero regresará al que ya es su segundo hogar, esta vez para volver a iluminar el Faro del Fin del Mundo, edificio octogonal de 70 metros de altura.

Para eso liderará una nueva expedición con el objetivo de reemplezar el sistema lumínico para volver a guiar a los navegantes, que verán así su destello después de mucho tiempo.

“Vamos a montar un sistema de iluminación con luces led, alimentado por energía solar igual que el instalado hace 20 años, pero que precisa cinco veces menos volumen de baterías. Ello reduce los paneles solares de ocho a dos y permite una autonomía de funcionamiento de 75 días sin sol. Su costo es de unos 12 mil euros”, detalló Bronner a Télam.

La misión partirá de Ushuaia el 17 de marzo y el regreso está previsto para el 1 de abril, dependiendo del clima.

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