Que felicidad sea un sustantivo colectivo que nos incluya a todos

Se termina el año y desde El Sur también existe no queremos dejar de agradecer a los lectores que nos eligen día a día para informarse y que forman parte esencial de este crecimiento. Elegimos hacerlo hablando de aquello que sabemos y para lo que nos formamos: comunicación y periodismo.

Por Marcela Diaz y Daniel Bornetto

En tiempos de postverdad donde la realidad queda reducida a las emociones del público y este va modelando un criterio subjetivo en base a creencias que afirma a partir de sus elecciones, todo se tiñe de verosímil y puede ser tan cierto como falaz.

Mientras los hechos se alejan cada vez más de la sociedad, los medios de comunicación como formadores de opinión ofician de termómetro a partir de la lectura que hacen sobre sus «clientes», en un contrato donde se prioriza la satisfacción por sobre la verdad.

Cierto es que no hay una única verdad, ya que hay infinidad de recursos para persuadir que los medios hegemónicos utilizan con el fin de imponer un nuevo orden y encolumnar a sus consumidores detrás de grandes titulares y una nutrida agenda que se presenta como un menú a la carta sin más opciones que las que allí se ofrecen.

En definitiva, la tele, la radio, la prensa gráfica y mucho más aún las redes sociales, también actúan como modeladores dispuestos a servir en bandeja el plato preferido de los receptores.

«Creer en lo que se quiere» , servirse de los mejores argumentos que circulan en un mundo de abrumadora información, parece ser la forma de afirmarse en un circulo cerrado propio, sin ser permeable a diferentes opiniones que nos ayuden a pensar con libertad.

«Todo será como quiero que sea» y ni los argumentos más sólidos podrán torcer el destino de aquellas opiniones inoculadas que derivan en posiciones sesgadas y carentes de sentido.

Todos somos recipientes en permanente interacción con un contexto, cuanto más mundos abordemos más herramientas tendremos para afrontar un tiempo en donde se pretende llenarnos de datos sin que podamos procesarlos, discriminarlos y discernir lo útil de lo inútil.

En ese delgado límite esta la seriedad de quienes día a día intentamos construir información, no como un producto premium, sino con la necesidad de hacerles llegar los hechos con la menor cotaminación posible, que no es lo mismo que objetividad, de la que mucho se habla y poco se dice sobre su práctica.

Como sujetos nacidos, criados y desarrollados de una forma, con diferentes valores y educación, en distintos barrios, afectados o no en mayor o menor medida por las diferentes etapas del país, con más o menos herramientas para afrontar la vida, no es cierto que podamos ser imparciales porque estamos impregnados de aquello que vivimos y en consecuencia nuestra cosmovisión y mirada del mundo también lo estará.

Por eso desde El Sur tambien existe los invitamos a «deconstruir» , incluso nuestras noticias, desarmandolas, contrastandolas, pensandolas, tomando lo mejor de sí para luego formar una opinión.

Sería muy soberbio de nuestra parte instalarnos como verdad univoca e irrefutable, porque también nosotros somos seres humanos, que podemos equivocarnos y acertar, aunque nunca traicionar la esencia con la cual nos constituímos como medio desde hace ya 20 meses.

En estos tiempos de presunta horizontalidad, donde todos somos protagonistas y productores de infinidad de significados, con la cámara de un celular o compartiendo un posteo, debemos sortear determinados cercos para acercarnos a la esencia de las cosas, en este caso de la noticia.

Nosotros somos honestos, hablamos desde un lugar, pensamos de una forma, pero no por eso dejamos de respetar a quienes nos eligen. Porque hay un punto donde nunca llegamos, aquel que pretende impregnarlos de nuestro pensamiento.

El año finaliza y podríamos redundar en el clásico saludo de despedida, al que también nos sumamos, deseandoles lo mejor para el 2019, esperando más allá de presagios propios que la vida sea un sustantivo colectivo que nos incluya a todos, porque no hay felicidad con sufrimiento ajeno. Pero elegimos hablar de los que sabemos y para lo que nos formamos, tratando de aportar como dice nuestro diario «una mirada distinta de lo distante».

Desde ya que este año que termina les traiga mucho de todo aquello que no se puede comprar. Por eso les deseamos salud, paz, amor y trabajo para cada uno de ustedes y sus familias.

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