«Luis vive y piensa siempre en básquet»

Victor Serna, entrenador de Zorros San Martín de los Andes, quien formara parte del Cuerpo Técnico de la Generación Dorada, recuerda sus primeros pasos y cuenta una anécdota que describe la inocencia de Scola en su joven inicio.

La planilla de Scola asombra, no encuentra adjetivo posible para explicar como a sus 39 años y sin club fue una de las figura del Mundial de China. Aplomo, confianza y reveldia, convalidan su condición de crack. 135 puntos hasta antes de la final (19,3 promedio), 28 marcados contra Francia en las semifinales, 8,1 rebotes, 1,7 asistencias, y casi 29 minutos jugados por partido, explican su presente y el de la Selección Nacional que este domingo no pudo en la final ante España que lo doblegó por 95-75, privándolo de la segunda corona de su historia.

«Vaciarse» sin reparar en el resultado. Dar pasos sólidos para consumar objetivos. Allí se resume el éxito de su prolifera carrera. Los que los conocen saben que es así, que ya de muy chico daba pasos gigantes, animándose a soñar pero siempre buscando su mejor forma, su techo el que pese a su talla parece nunca alcanzar.

Aquellos primeros pasos en categorías juveniles no hacían imaginar lo que vendría luego, con medalla de oro en Atenas 2004 de la mano de la Generación Dorada y acceso a la NBA incluida. Para muchos que vivieron ese proceso puede sorprender que haya desafiado todos los límites pero no así su tesón y perseverancia para llegar donde otros abandonan ante el primer obstáculo.

Una de las personas que acompañaron su transito por el básquet desde Cadetes es Victor Serna, quien fuera kinesiólogo de selecciones juveniles y mayores. Lo conoce bien, compartió viajes, torneos, contribuyó en su formación, para después de tanto arriar las velas anclar en San Martín de los Andes y poner su conocimiento al servicio del juego. Primero fundando Zorros Básquet y luego con la organización de encuentros internacionales que ya contaron con la presencia de grandes estrellas como Nocioni, Oberto, el entrenador Rubén Magnano y los que vendrán.

Quizá Scola, ya a metros del retiro asomando la cabeza en la meta pero con mucho para dar aun, tenga también su lugar reservado aquí al dejar la naranja en manos de generaciones futuras, vaya a saber uno.

Lo cierto es que Serna recuerda así a aquel chico que arrancó en la selección, el mismo al que masajeó antes de un partido, con el que compartió la pasión por el básquet y con el que vibra a la distancia a horas de la final.

«Tengo el recuerdo de que Luis era un chico muy grandote, pero tenía dos años menos que el resto de sus compañeros. Entrenaba y jugaba con su categoría y con un seleccionado mayor. Siendo U18 lo hacía en la U20. Parecía muy inocente».

Cuando Serna refiere a la inocencia inmediatamente recuerda una anécdota que pinta a aquel joven que recién arrancaba su carrera pero que ya tenía en su cabeza un norte bien definido.

«En el Mundial Sub 21 de Australia recuerdo charlabamos de que se iba a hacer control antidoping. Los chicos tenían mucho miedo porque desconocían que era y que sustancias podían dar positivo. Y con el cuerpo técnico les decíamos que podía dar positivo con mateína, porque tomaban mucho mate, y el estaba muy preocupado. Y en realidad la mateína no existe sino que el mate tiene cafeína . Eso marcaba de alguna forma la inocencia de Luis en sus inicios.»

Sin dudas la contracción al trabajo y la mentalidad para afrontar adversidades, son condiciones innatas del «Luifa».

«Scola pasó muchas mas horas adentro de un gimnasio que en la calle. A el lo caracterizó su tenacidad, su dedicación al trabajo, su seriedad y sacrificio por sobre el talento» piensa Serna y amplía «Dudó que Luis hubiera imaginado jugar en la NBA y con la Selección un quinto mundial siendo el jugador con más partidos, ya lleva 31 a los 39 años».

A la hora de destacar cualidades humanas cuenta que es «Muy equilibrado, concentrado siempre en los entrenamientos y los torneos». Y augura que su figura «Ojala sea escuela para muchos chicos que hacen deporte. El mensaje mas importante es que los chicos lo imiten y sean responsables y asuman compromisos, porque el deporte es escuela de vida»

Ya de lleno en el Mundial y pensando en la previa al mismo , contó detalles de su preparación «Luis se preparó de manera individual en una cancha que se construyó en su casa. Con un personal trainer se entrenó mucho tiempo para estar en buena forma y hacer una buena performance.»

Tampoco olvido dedicar un párrafo especial a aquella Generación Dorada de la que el «Luifa» formó parte y que marcó la refundación del básquet argentino. «Ese equipo siempre mantuvo la misma linea, fortalecida por un grupo humano bárbaro. La Generación Dorada fue una alineación perfecta, pero siempre marcando ese despojo de egoísmos, priorizando el sacrificio y la colectividad.»

Por último dio su mirada sobre su ejemplo para dejar una huellas a los que vienen.

En ese sentido remarcó que «Lo importante no es objetivo sino el camino, la persistencia, mantener una línea de conducta y esforzarse teniendo siempre un norte bien claro».  Y rememoró «Manu Ginobili decía que lo que a el lo llevó a jugar mucho tiempo es poner el foco en el camino mas que en el objetivo. Por eso pudo prolongar su carrera, la misma que lo llevó al éxito. Lo mismo pasa con Scola , desde siempre tuvo en claro que su punto era el básquet y era de lo único que hablaba. Luis vive y piensa siempre en el deporte.»

Mientras se consume la charla y ante el asombro mundial de un tipo que cerca de las cuatro décadas desafía a Arajona a cantarle una canción, Serna dispara «De Luis no me sorprende nada». Ni siquiera incluso que haya sido elegido como parte del quinteto ideal del Mundial.

Por Daniel Bornetto/El Sur también existe

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