Los secretos de un corazón que late a cielo abierto

El Sur también existe visitó la Reserva Natural Urbana de Cotesma, distante a tan solo 10’ del centro de la ciudad. Conversamos con sus guías Karina Bolzon y Ricardo Nogara.  Te invitamos a sumergirte en la RNU.

Adentrarse en la Reserva Natural es un viaje a los sentidos que invita a contemplar la naturaleza en el más absoluto silencio, en medio de la ciudad y a tan sólo 7 kilómetros. Tan cercano como distante.

Son 38 hectáreas protegidas administradas por la ONG Conservacion Patagonica, ideales para el avistaje de la flora y la fauna visitadas por 114 especies de aves, algunas de ellas migratorias, que juegan en el aire entre piruetas intentando pasar desapercibidas ante el lente de los binoculares siempre dispuesto a capturar ese mismísimo instante.

Es también un humedal que actúa como una esponja natural que filtra el agua que los cerros derraman como vertientes que se precipitan hasta llegar a su inmensidad. Y un mirador a cielo abierto que permite desde sus senderos llegar hasta una caseta interpretativa en el corazón de la reserva para conocer en profundidad las especies que allí habitan

Desde la ruta o las alturas se pueden apreciar sus riachos que asoman como grietas en lo verde más profundo, son líneas que se animan a las curvas trazando contornos hasta perderse quien sabe donde.

Dicen los que saben que días ventosos y nublados no son los mejores para el avistaje, pero siempre es buena la posibilidad para respirar profundo dilatando la exhalación y así disfrutar del oxígeno que ofrece su entorno.

Karina Bolzon y Ricardo Nogara, guías de la RNU, nos reciben y guían en este periplo de poco más de media hora de caminata. Nos cuentan acerca de su historia de vida, de las aves y sus costumbres, de los visitantes y sus experiencias y por sobre todo de la pasión que transmiten por lo que hacen.

Ricardo, oriundo de Rosario, es un experimentado guardaparque, que hace 34 años prometió comulgar con el bosque del Parque Nacional Lanin. Karina es Diseñadora Industrial, llegada a la ciudad estudio Guía de Turismo quizá motivada por esos posters de aves que atesoraba de pequeña en su casa. Aún tiene fresco el recuerdo de su bautismo en la RNU cuando -según cuenta- tuvo la posibilidad de ver cuatro cisnes cuello negro.

Ambos recorren el sendero hasta la caseta, y nos explican a cada paso los secretos que esconde el campo.

Surge la curiosidad de quien narra sobre que fue de la vida de estas tierras en tiempos inmemoriales.

“Hace 10mil años había una muralla de hielo formada por un glaciar que dio formación a los lagos una vez retirada”, cuenta Ricardo y agrega “mucho tiempo después más cerca a nuestros días, esto era tierra de nadie. Según los relatos de guardaparques, la gente de San Martín venía a cazar patos o a divertirse. Después se le dio uso ganadero y agrícola, incluso en la zona no tan inundada llegaron sembrar trigo. Los últimos manejos fueron para pasto de utilidad a la producción ganadera, porque es un mallín de muy buena calidad”.

“Hasta hoy, donde hace algunos años se creó la RNU, por sobre todo para proteger al cauquén real que se encuentra en peligro de extinción y de los que acá afortunadamente hay bastante”

Hablar del cauquén, sugiere preguntar por otras aves

Ricardo nos cuenta que lo que más lo sorprendió fue “ver en el bosque al pitotoy, que viene de Canadá o el tachuri. Es difícil verlos en un lugar abierto y con pastizales. También al lechuzon de campo, la nutria o el coipo, que es una rata enorme”.

Y recordó a otras “La garza mora es imponente, es increíble apreciar su vuelo lento y silencioso. Acá hemos visto dos juntas, es la más grande de la reserva”

“También podés llegar a ver al cóndor en un día tormentoso, que es cuando vuela más bajo escapando de los vientos. Si hay comidaseguro aparece”

“Esto es como el National Geographic (se ríe) estas acá y te pasan todos los bichos.

Respecto a la conducta de las aves, describe el comportamiento de alguna de ellas

“Los más simpáticos y que se acercan son los chimangos, el más bravo es el tero que siempre está alerta”.

Ya en la caseta y mientras miramos el cielo nublado buscando algún indicio, Karina relata la importancia de llevar un registro de anotaciones sobre la fauna presente en la reserva.

“Cada una de las especies vistas forman parte de un cuidadoso inventario. Tenemos un cuaderno donde anotamos lo que vemos fuera de lo común. Hacemos monitoreo una vez por mes en grupo y fijamos puntos de la reserva en donde durante 10 minutos registramos todo lo que observamos. Eso luego se lleva a una planilla y se contabiliza. Al mantenerlo durante varios años podés darte cuenta que pasa con las distintas poblaciones de aves”.

También nos cuenta sobre los visitantes

“Tenemos gente que es observadora que se especializa. Por ejemplo, un señor que vino el verano pasado y encontró un canastero coludo. Eso nos ayuda a ver especies a las que no habíamos prestado atención”.

Cada estación tiene su encanto, más en la cordillera donde se transforman los colores y los tonos del paisaje. Del sepia del invierno todo muta cuando llega la primavera y florecen los colores.

“Te da tristeza cuando llega el otoño. Tenes aves que se van a Canadá o California.  Eso te marca la llegada del invierno y que por un tiempo no vas a poder verlas. Aunque de golpe te sorprende un nido de teros”.

Ante la pregunta sobre que se le sugiere a un principiante que se quiere iniciar en la observación de aves, aconseja:

“Conseguir prismáticos buenos y paciencia porque no son cosas que descubras de primer momento, hay que darle tiempo.

Ya en el final la guía Karina Bolzón deja una frase para pensar “El ambiente se acostumbra a tu presencia” dice como si el ser humanos fuera ajeno a la naturaleza y necesitase ser aceptado por esta.

Acto seguido explica la misma “Uno cuando va caminando ahuyenta todo a su paso, por eso hay que ser paciente para que todo vuelva a la normalidad”.

En la RNU eso es el hombre, sólo un eslabón en el paisaje.

Días y horario de visitas
Horarios Martes y Viernes 10:00-13:00hs. Sábados 14:30-17:30 hs. Sujeto a condiciones climáticas Para visitar la reserva podés llamar al Teléfono: 02972-422415

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *