“La angustia viene justo cuando creemos que podremos con todo y lo cierto es que no”

Así lo expresó la psicóloga Josefina Gargiulo, quien en esta charla exclusiva ofrece su mirada sobre este período de aislamiento y analiza el  impacto del mismo en nuestros días.

Sin dudas, el tiempo que llevamos en cuarentena modificó muchas de nuestras rutinas. Para evaluar  estos cambios y analizar su incidencia, El Sur también existe conversó con la Lic.Josefina Gargiulo (MP 893) quien nos invita a reflexionar sobre esta experiencia de cara al tiempo que vendrá.

¿Cómo encontrás a tus pacientes? ¿Por qué situaciones llegan a la consulta?

Actualmente-debido al Covid- aquellos temas que más se observan son: trastornos de ansiedad, ataques de pánico, depresión y problemas de adaptación. Una gran parte de la población presenta recaídas en estos cuadros. Asimismo personas que previamente presentaban TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo) ahora se encuentran recayendo también. Cabe aclarar, en relación con estas últimas que esto responde a una determinada predisposición y a ciertas situaciones para procesar la información que posibilitan que se desencadenen estos trastornos.

¿Ya trabajabas en el ámbito de la virtualidad?

Eventualmente algunas consultas u orientaciones a pacientes que se encontraban en otras localidades. Si debo elegir prefiero lo presencial. Esta situación, nos empujó a todos a adquirir nuevos hábitos y habilidades de un día para el otro. Así me encontré, sin imaginarlo, muy cómoda trabajando en mi consultorio virtual como lo llamo. Un espacio que guarda los mismos principios de privacidad que el presencial, pero que se construye desde lo virtual.

¿Cómo calificas dicho espacio en cuanto a la construcción del vínculo con tus pacientes?

En lo personal no me ha costado establecer un buen vínculo terapéutico y trabajar con los pacientes ya sean éstos de larga data o sean nuevos. Depende de la capacidad de adaptación y los recursos del psicoterapeuta como de la flexibilidad del consultante.

¿Considerás  que esta contingencia nos invita a la introspección y a ser más reflexivos?

Este tiempo de aislamiento social o, mejor dicho, físico nos ha obligado a cambiar hábitos y necesariamente nos ha dado más tiempo para pasar tanto con los nuestros como con nosotros mismos. Y no estábamos acostumbrados a hacerlo. Han cambiado nuestras prioridades y sucede que el ser humano no adquiere hábitos tan rápidamente. Estamos en esa transición y eso nos genera angustia porque estamos acostumbrados -desde que nacemos- a que somos valiosos en la medida que somos productivos y tenemos un mundo puertas afuera.  Ahora nos toca descubrirnos útiles puertas adentro y creo que no estamos logrando dimensionar que al hacerlo estamos salvando a los demás de una crisis sanitaria.

¿Cuáles son las herramientas que crees que podremos incorporar en el marco de esta experiencia? 

 Creo que lo primero –hablando de la población promedio-  que tenemos que aprender es que no podemos tener el control de todo lo que nos rodea, aunque tendemos a creer que sí  o aspiramos a eso. Tratamos de reducir a cero la incertidumbre y esta situación de pandemia nos enfrenta repentinamente al hecho que no existen certezas, que no son posibles. La angustia y la ansiedad vienen justo cuando creemos que podremos con todo y lo cierto es que no. Esta emergencia sanitaria viene a mostrarnos eso.

Es importante también –en este sentido- no caer en la  romantización (sic) de la cuarentena porque es una  situación que nadie eligió.  Sí creo que debemos ver aquello nos resulta útil para afrontarla y que podemos incorporar de todo esto.

¿Qué recomendás para transitar este período?

En primer lugar, crear rutinas saludables: levantarnos, bañarnos, cambiarnos  y prepararnos para el día. Establecer horarios y mantenerlos. Sumar ejercicio físico. Si vivimos acompañados respetar espacios personales. Si la casa lo posibilita, que cada uno esté en su lugar y si lo habitacional no lo permite, respetar si el otro no me quiere hablar porque está cansado. En una situación de encierro tendremos que inventar los espacios íntimos aunque sean virtuales. Si hay conflicto debemos intentar tomar distancia y luego hablar. Asimismo si se dan situaciones de violencia o abuso debemos comunicarnos (144 /Comisaría de la Mujer) en forma inmediata.

En este sentido, mantener la rutina parece ser clave.

Es fundamental, por esta mezcla que se da entre “estoy de cuarentena y de vacaciones” Observo mucho esto de “me acuesto a cualquier hora y me despierto tarde” o  el chiste “estoy en pijama” Hay que respetar nuestros hábitos porque si no todo se vuelve un desastre. Se trata de apuntalar la salud. Porque esto –sin dudas- impacta luego en las relaciones de la casa. Es prevenir conflictos intrafamiliares, no digo violencia porque son cuestiones distintas.

¿De qué manera repercute este tiempo en los niños y adolescentes?

Ellos sufren esta situación tanto como nosotros. Pensemos en que no te dejen ir a ver a tus amigos o al chico o la chica que te gusta. Es una circunstancia excepcional e incómoda y no somos pedagogos somos padres. Cuando se angustian debemos sentarnos y hablar: darle espacio a las emociones y no simplemente ir a la cuestión punitiva aunque afuera haya una pandemia mundial que no sabemos cuándo va a terminar. Poner en palabras es aliviador para las familias.

A los niños debemos permitirles que jueguen, tratar que –en lo posible-pasen poco tiempo frente a las pantallas y que realicen actividades que impliquen el uso de su motricidad.  Es importante que no sean invadidos por el tema Covid, porque también les hace mal  y son menos los recursos con los que cuentan para procesarlo. Debemos brindarles información certera y adecuada a sus edades.

 ¿Cómo podemos acompañar a nuestros adultos mayores?

Vivimos en una sociedad que tiende a invisibilizarlos  porque ya no son productivos y pertenecen a la población pasiva. Resulta que el  Covid los pone primer plano como «población vulnerable» lo cual es cierto, pero esto no suma desde el significado, por el contrario los coloca en un lugar de desventaja. No debemos infantilizarlos ni tratarlos como incapaces.  Hay que permitirles la expresión de sus emociones, escucharlos y ayudarlos, porque aunque deben cuidarse debemos respetar sus tiempos y sus deseos ya que son sujetos de derechos, no marionetas.

Es muy importante –en este contexto- que tanto los adultos mayores como los niños puedan contactarse con sus seres queridos, siempre que lo necesiten. Recordemos que es tiempo de distanciamiento físico pero requerimos la cercanía social para seguir sanos.

Retomando aquello del encuentro con nosotros mismos ¿Cómo debe ser la relación con nuestros pensamientos?

Hay evaluarlos de una manera más realista. Si me digo «esto es horrible y no voy a poder manejarlo” ser más compasivo  y decir «Es un desafío, antes en mi vida también tuve otros voy a poder con esto

Se trata de hacer cosas para las que nos sentimos buenos: alguna tarea por pequeña que sea, o algo que disfrutemos. O generar un nuevo proyecto, si el que tenemos se vio afectado por esto. Sin olvidar cuidarnos mucho ante una posible sobreexposición a la desinformación, por ejemplo en redes. Podemos permitirnos la preocupación un rato pero no todo el día.

 ¿De qué forma podemos diseñar una estrategia saludable de acceso  a la información?  

Es fundamental que elijamos cuándo y cómo vamos a informarnos y que ese momento sea exclusivo para ello. Esta es una tarea que suele usarse en la Psicoterapia Cognitivo Conductual que consiste en dedicar un tiempo a determinadas cosas, que son potencialmente dañinas pero de las cuales no podemos escapar: Por ejemplo decido informarme a través la página de la OMS (Organización Mundial de la Salud) u otros medios oficiales y el tiempo que le voy a dedicar es una hora y media. Durante el resto del día, me propongo no sobrecargarme de información y así  evito una intoxicación que impacta negativamente en mis emociones. Dependemos de nuestra propia voluntad para cumplirlo pero lograrlo nos garantiza estar saludables.

Surgen variadas opiniones, en torno a la función de la escuela y rol docente hoy ¿Cuál es tu análisis al respecto? 

En cuanto a las expectativas que hay en relación con los docentes y los alumnos creo que estamos acostumbrados -por una cuestión de mercado- a que todo debe ser productivo. En este período escuchamos “el profesor no está de vacaciones tiene que trabajar y mi hijo tiene que aprender igual”  Personalmente, me parece necesario contextualizar: hay gente que lo hace con más facilidad, quienes lo hacen desde el principio y otros transcurridos un tiempo.

Un cambio de prioridades, tal vez

Es que nosotros  creemos que ser productivos es estar trabajando 12 horas afuera y  que nuestro hijo vaya a inglés, natación, etc  y vuelva a casa, cuando – tal vez- lo productivo es que el juegue con sus hermanos o que la familia pueda charlar un rato. Es mucho más valioso acompañarnos, no menosprecio que necesitamos dinero para vivir pero no le quitemos valor a lo que estamos encontrando.

¿Cómo vislumbras el momento post cuarentena? ¿Qué crees que nos dejará?

Aún no podemos dimensionar cuánto va a cambiar nuestra cotidianeidad, pero seguro se modificará.  No necesariamente será algo negativo, por el contrario puede llegar a ser algo bueno. Dependerá de la flexibilidad y capacidad de adaptación de cada uno y de todos como sociedad la posibilidad de vivir felices en lo que será nuestra nueva normalidad.

Por último ¿Consideras -como muchas voces señalan-que nuestra vida se encuentra en pausa?

No creo que estemos así. Estamos vivos y mientras lo estemos podemos darle significado a cada momento. Es un tiempo de aprender otras formas de producir: ideas, relaciones, disfrute del tiempo libre.  A quien se le cayó su proyecto -por esta situación- le llega tiempo de hacer su duelo para dar lugar a lo nuevo, viendo de qué manera levantarse, con creatividad, poniendo en juego la capacidad de adaptación y cambio.

 

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