Feliz Domingo: Un programa hecho con amor

El Sur también existe rememora en el Día del Estudiantes uno de los programas más recordados de la pantalla chica considerado como la emoción mayor de la televisión argentina. Te invitamos a sumergirte en aquella historia antes de que a Gonzalito le pidan la cinta.

Por Daniel Bornetto

La muesquita para aquí y para allá mientras la llave supone abrir el cofre de la felicidad que es angustia para todos menos para un afortunado.

Los chicos con camisas leñadoras y hombres de traje a punto de saltar para perderse en el aire, comulgan cualquier tarde de domingo en un programa -siendo hoy Día del Estudiante- imposible no recordar.

Domingos sin cable y algo de fortuna para perderse en ese maratónico ciclo que parecía no terminar nunca. Horas y horas y sólo otros cuatro canales con películas de fin de semana con sabor a poco más allá de que digan llamarse de super acción.

La tribuna desborda de gente, cada vez parece más chica o quizá los chicos crecen o tal vez haya más pibes que sueñen con el viaje a Bariloche.

Hoy muchos de los que ansiábamos ese momento de ser elegidos por la fortuna, somos igualmente afortunados porque de una u otra forma la vida nos trajo a esta tierra plagada de bosques y naturaleza.

Sigo prendido a la tele y un tal Silvio Soldán con voz grave y presencia atildada no se cansa de tanta prenda, será porque Jorge Rossi está a su lado, o Marcelito Dos Santos o quien sabe Jorge Formento, poniendo el hombro codo a codo.

 

 

Y ni que hablar de ese excelentísimo jurado como lo solía calificar Silvio, con Carlos Alberto Prato Murphy –apellido ineludible que hasta podría en esos tiempos haber bautizado a algún de los emblemáticos personajes de Titanes, con Karadajian a la cabeza. A su lado y todos de etiqueta los profesores Roberto Taliche, Candeal y el Dr. Arnoldo Marino, viejos lindos e inoxidables en la memoria de quienes entre almuerzo y mate esperábamos la cena para ver el ganador.

Antes el “Yo sé” , “Dígalo con mímica”, “Ping Pong”, “Video Clip” , “Baile de la silla” “Básquet siamés”, “Camino al Oscar”, “Ranchera con relaciones (44)” y “Repechaje”-entre otros-.

Allí los más estudiosos la rompían en las prendas de conocimiento y aseguraban rápidamente el pase a la final. Mientras los más vagos casi siempre hacían de las suyas en los juegos de destreza y quemaban las naves en el repechaje ya cuando casi se agotaban las chances.

Soldán exclama una otra vez: “la cinta Gonzalito”, “30’ sin repetir y sin soplar”, “Un programa hecho con amor”, “Con la muesquita para abajo”. “nombre y colegio, “tiempo” y cuanta muletilla se te ocurra.

Los chicos en tanto reclaman “los dos a la final”. Son generosos: “Gracias a los profesores que nos cedieron las horas”. Y desatan la celebración: “no nos esperen porque de acá nos vamos a festejar”

Y allí en las gradas el piberío ya sin corbata tirándose de palomita enfundados en bandera, tropezando con la locura adolescente que nunca se pierde, que nunca se olvida.

Parece que fue ayer y hasta será difícil explicarles hoy a los nativos digitales como los cuarentones y cincuentones aún tenemos fresco ese recuerdo.

 

 

Parece que fue ayer cuando Orlando Marconi le dio vida a inicios de los 70. Hasta que en el 74 un visionario de la pantalla chica como Don Alejandro Romay lo puso en el canal de la palomita con Soldán a la cabeza. Hasta 1994 cuando culminó la primera etapa después de 25 años consecutivos con el “Teto” Medina, Iván Velasco y Carolina Fernández Balbis en la proa del barco.

Tres años más tarde,  refloto conducido -esta vez- por Pablo Codevilla, quien un año después sería remplazado por Lisandro Carret y Pablo Marcovsky.

Ya en 2005 y hasta 2006 regresó a la pantalla chica conducido por David Kablin y Carla Conte, en lo que significó el cierre definitivo del ciclo luego de 35 años al aire.

Ha corrido mucha agua debajo del puente y aquel programa “hecho con amor” es un feliz recuerdo de una época vivida.

Para los Cordilleranos Bariloche es acá a la vuelta, para muchos citadinos sigue siendo una tierra lejana.

Para los fans de Feliz Domingo representaba el viaje de egresados, el micro y la cintura pidiendo la hora después de más de 30 horas. La posibilidad de conocer la tierra maravillosa que hoy nos alberga.

¿Te acordas como suena?

“Cada domingo renace la esperanza, cada domingo es una multitud, cada domingo la dicha está de fiesta, si es un domingo es para la juventud”

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