El drama de vivir a metros de un basurero

“Nos cuesta mucho habitar un lugar en el cual hay gases y olores nauseabundos, esto no es calidad de vida” relata Julieta Morelli vecina de Chacra 32.

A horas de finalizar la tregua establecida el pasado viernes entre el Ejecutivo Municipal y los vecinos autoconvocados (para dar fin al bloqueo llevado a cabo en el ingreso de la planta SIRVe) y ante la reunión que sostendrán ambos mañana en el Concejo Deliberante, El Sur también existe conversó con Julieta Morelli quien reside a escasos metros del basurero para conocer cómo viven los vecinos allí. 

¿Cómo es el día a día en el barrio?

Es muy difícil y muy desmotivante.  Aquí en el barrio somos trabajadores –en gran parte docentes-que tras el año laboral esperamos poder llegar al verano y decir estuve todo el año sembrando pasto, regando, ocupándome de las plantas, tratando de vivir en un lugar cómodo. Muchos de nosotros fuimos sorteados en el PROCREAR lo cual implicó un esfuerzo enorme en la construcción de la casa: no solamente ponerle dinero, un proyecto de familia y un futuro. La realidad que llegar al verano y ver que el día que armas tu pileta no podés estar afuera porque el olor a basura en descomposición te hace entrar y cerrar todas las ventanas es angustiante.

Personalmente ¿Cómo estás atravesando esta situación?

Estoy pasando momentos de desazón y nervios, porque a nadie le gusta estar exponiéndose, tener que estar pidiendo al pueblo que nos acompañen en esta lucha. Tendríamos que estar preparándonos para el nuevo ciclo lectivo, casi todos somos docentes y la mayoría tenemos doble cargo y nuestro año se hará cuesta arriba porque estamos todos acá poniéndole el hombro y dando pelea.

¿Esta problemática modificó las rutinas de los vecinos?

La calidad de vida en el barrio ha disminuido muchísimo, algunos padres ya no dejan salir a sus chicos, los llevamos a otro lado cuando podrían estar en el jardín.  Del mismo modo, cuando vienen invitados que, al entrar al barrio, te dicen “que olor” y te da vergüenza. Que una visita te lo diga, te da pie a volver a enajenarte y lo que debería ser un lindo encuentro con amigos termina siendo una catarsis de lo que es el municipio, el país y la provincia y ya arrancamos mal.

Ya hemos averiguado para poner en venta la casa porque tengo una vida, una hija y nos cuesta mucho habitar un lugar en el cual hay gases y olores nauseabundos, esto no es calidad de vida. La propiedad está desvalorizada porque estamos en cercanías de un vertedero y porque al barrio le falta infraestructura.

Es una sumatoria de cosas que te llevan a esto y decís “vendo mi casa” porque si quieres vivir como corresponde lamentablemente la chacra 32 hoy por hoy no es el lugar: Los terrenos son una mugre, el pinar que tenemos detrás del barrio es un basurero paralelo. Es desolador, me escucho y no lo puedo creer que vengan a decirnos que va a funcionar bien porque ya tenemos un historial detrás de todo lo que hicieron mal y de todo lo que dijeron que va funcionar y no lo hacen. Nuestra calidad de vida hoy no existe.

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