El día que la bandera de Racing flameó en Malvinas como si fuese argentina

Dos jóvenes argentinos describen su experiencia en las Islas. Saltaron a la fama por sacarse una foto con la bandera de Racing que hace cinco años fue portada del diario malvinense Penguin News. En dialogo con este medio describen su experiencia en el archipiélago.

Ariel Cabrejos y Greta Gustavino viajan por el mundo en busca de nuevas experiencias. En cada destino la bandera de Racing está presente, la misma que tiene los colores de nuestros símbolos patrios y la que originó se conociesen en el Cilindro de Avellaneda presenciando un partido de su querida Academia.

A partir de ese momento la albiceleste los acompañó en su largo periplo por el mundo que incluyó viajes a distintos continentes, entre ellos las Islas Malvinas, a las que viajaron en el 2014 con la idea de conocer otra cultura que los enriqueciese y una visión diferente de la guerra como la aprendida en nuestro país.

Fue entonces que emprendieron viaje a esta tierra tan inhóspita como afecta a nuestros sentimientos. El mismo lugar donde se desató el capítulo más cruento de la historia argentina y en la que muchos soldados de apenas 18 años perdieron la vida por su patria, sin poder elegir.

Cuentan que uno de los objetivos del viaje era sacarse una foto con la bandera de Racing, tarea compleja teniendo en cuenta los colores de la misma. Para lograrlo debieron sortear algunos obstáculos hasta consumar ese deseo.

Claro, que eso es sólo una anécdota que trascendió fronteras y se propagó a todos los medios de alcance nacional e internacional, pero lo más importante es la experiencia de un argentino en las Islas, conocerlas tierra adentro, saber cómo son y quienes viven en ellas.

Conocer el sentimiento de pisar lo que nos pertenece pero que enarbola otra bandera.  Sumirse al pasado y recorrer el archipiélago para traer consigo experiencias e instantáneas que nunca se olvidan.

Allí fueron ellos, con una bandera de Racing como excusa de un viaje que les permitió conocer un paisaje salvaje además de saber que piensan en el lado oscuro de la luna.

En diálogo con El Sur también existe, Ariel Cabrejos, nos relata su experiencia en el lugar.

¿Porqué eligieron el destino Malvinas?

Por cuenta propia trabajamos con Greta y desde hace unos años en vez de amoblar la casa para asentarnos en Buenos Aires preferimos viajar y conocer otras cultura y pensamientos y hacer amigos alrededor del mundo. Empezamos a buscar destinos que quizá mañana no podamos hacer. Fue ahí que nos decidimos por Malvinas, una tierra afecta a los sentimientos argentinos. Costó encontrar info de que hacer amen de la guerra, pero una vez en el lugar hay mucho por saber y conocer.

¿Cuáles eran las expectativas y sensaciones previas antes de viajar a las Islas?

Tuvimos muchos prejuicios en principio. Tenemos muy marcado a fuego el tema de la guerra. Llegamos con el pensamiento y la cultura con la cual crecimos en Argentina. La idea nuestra era ir a ver cuál es el otro lado de la campana, que opinan, incluso tratar de compartir y discutir ideas. Pero también sin dejar de conocer el territorio.

¿Cómo fue el primer contacto con esa tierra desconocida?

Al principio fue chocante, el día que bajamos filmé el arribo y como el aeropuerto es una base militar no está permitido hacerlo, menos si sos argentino. También como somos fanáticos llevábamos muchas cosas de Racing, que tiene los mismos colores de nuestra bandera. Prácticamente pensaban que llevábamos esos colores para conquistar las Malvivas. Después nos encontramos con kelpers que no recibieron en su casa y nos trajimos buenos recuerdos.

¿Cómo es el vínculo con los Kelpers, son reticentes a recibir argentinos?

Hay distintos casos. Así como hay argentinos que han ido con banderas e insignias a buscar problemas, en nuestro caso fuimos a conocer esa tierra y a su gente. Algunos tratan de hacerte sentir de movida que las Malvinas son inglesas, eso sucede hasta que pasas esa primera barrera y se relajan. La mitad de la población es militar, no son residente de las islas. Y los residentes no llegan a la mitad de los que son kelpes, el resto son gente mayor que en general vino del Reino Unido. También hay muchos inmigrantes, incluso chilenos que trabajan allí porque hay mucha demanda de mano de obra.

¿Cómo son los kelpers en la intimidad?

Nosotros páramos en casa de kelpers, una de ellas quedaba en Darwin. Si bien son educados y no van atacarte fácilmente, si te hacen la psicológica para que sepas que las tierras son de ellos. En todos lados -incluso en los bares- hay recuerdos de la guerra, monumentos de caídos ingleses, incluso restos argentinos (eso del lado nuestro) que no fueron levantados y que los dejan con todos los recuerdos para que queden frescos.

¿En qué se basan para adjudicarse la soberanía del territorio?

Si vemos un mapa no hay discusión e incluso ellos no tienen respuesta. Lo que dicen es que hay familias que son séptima generación y que viven en la isla. Eso tampoco –pienso- les da derecho a la soberanía. Ellos se basan en ese argumento para decir que fueron ingleses desde hace varios años. Cuando se les pregunta que quieren ser, ellos te dicen una isla propia autónoma de Inglaterra, pero saben que no pueden porque no tiene industria nacional que lo soporte. El Reino Unido subsidia los recursos, la salud y la educación. Incluso si terminas la secundaria podés seguir una carrera en Inglaterra con todo pago, eso a cambio de que puedan hacer uso de las islas como sede militar ya que realizan ejercicios que no se pueden efectuar en Europa.

¿Qué recursos tienen hoy las islas?

Hoy las islas es un combo de potencias. No solo el acceso a la Antártida, sino que hay yacimientos de petróleo. La pesca marítima es el principal ingreso, las licencias que otorgan a buques pesqueros de china o Japón las hacen muy pretendidas.

¿Qué nos podés decir de la geografía del lugar?

Antes de viajar nos imaginábamos lo que era Puerto Argentino a través de las fotos de la guerra. Nos sorprendió que fuimos en enero y nos morimos de frio, nunca sentí tanto frio en mi vida. Nos acordábamos de los chicos de la guerra que combatieron en abril-mayo del 82’. Era imposible el viento porque no hay un árbol ni nada en donde guarecerse. Es como se ve en las fotos, son campos desiertos de piedras con musgos, un terreno propio de las islas. Encima como es un archipiélago la única forma de moverse es en avioneta o alquilando un auto para conocer, porque no hay agencia ni trasporte.

¿Te llamó la atención la ausencia de árboles?

No hay nada de árboles, no hay refugios. Únicamente bajo tierra o entre las piedras en la montaña. Yo creo que no hay posibilidad de que crezcan los arboles por el viento. Sin embargo, hay mucha fauna, ya sea orcas, lobos marinos, pingüinos de todas las clases, pájaros, patos, etc. No me olvido más que el primer día en una casa de Darwin, cuando me levanto para desayunar, vi por la ventana algunos delfines saltando por el mar a 20 metros de la casa en la que estábamos hospedados.

¿Cuál es a la calle principal y cómo es la noche y la vida comercial en las islas?

A las 6 o 7 de la tarde todos se van a dormir, salvo los viernes. No hay boliches ni nada, lo único cuatro bares del estilo ingles donde quisimos comer papas fritas y solo nos ofrecieron cerveza.  Hay mucha comida chatarra y frutos de mar. El desayuno inglés es con garbanzo y salchichas, bien potente. Los viernes a la tarde es el día que le dan libre a los militares en la base, vienen hacia el centro de Stanley (Pto. Argentino). Stanley es una avenida costanera que bordea el mar y que se junta con una ruta que es la que viene de la base militar y la que va hacia Darwin también.

¿Son apasionados del fútbol?

Encontré más apasionados por temas de la guerra, de armas y aviones que por el futbol. Hablé de futbol sólo con escoceses e ingleses.

¿Cómo son los días?

Lo días en veranos son largos, a las 11 de la noche todavía hay luz. Es parecido a Ushuaia en cuanto a las horas de día.

¿Qué nos podés decir de las excursiones que se realizan allí?

Existen excursiones exclusivas de la guerra que no quisimos hacer porque la hacen los ingleses que ya tiene un preconcepto sobre el conflicto bélico. De Pto. Argentino sale la mayoría de los tour, te llevan a los montes donde estaban los puestos de los argentinos, te explican historias propias de la guerra y hasta se pueden ver barcos hundidos en la costa.

Un día pasamos cerca de un helicóptero argentinos caído. Y nos llamó la atención además que entre Darwin y Stanley –en el medio aeropuerto- estaban la zona protegida porque decían que aun podía haber minas que quedaron de la guerra.

¿Cómo era la convivencia y temas de los que conversaban con los Kelpers?

La mayoría que nos recibieron fueron muy respetuosos y no nos hablaban de la guerra a no ser que les preguntemos. Algunas cosas las discutíamos y otras no para no entrar en conflicto.

¿Cómo los trataron en Migraciones?

Nos revisaron las valijas, no podés entrar alimento que puedan afectar al ecosistema local. Le tuvimos que explicar que lo que llevábamos de acero era un termo, para colmo era de Racing, con los colores celeste y blanco. Les dijimos que se trataba de un equipo de fútbol argentino.

Ellos creen mucho en la palabra y cuando les decís que vamos a recuperar las islas te hablan del armamento que tienen.

¿Cómo fue la elección del lugar para la foto?

Nosotros queríamos la foto donde se arriman los cruceros que vienen de tierra del fuego y la Antártida. Allí hay un cartel que reza en castellano “Bienvenidos a las Islas Malvivas”. Ese día como no había mucha gente no lo hicimos por temor a tener algún problema. Incluso pedimos permiso en la Secretaria de Turismo y no nos autorizaron. Después de tres horas de dar vueltas y con un frio terrible nos fuimos hasta el cartel que da la bienvenida al pueblo y allí sacamos la foto que después se viralizó y llegó a todos los medios.

¿Cómo los afectó la repercusión de la noticia?

Llegamos a leer que algunos kelpers se disgustaron cuando la noticia salió en Penguin News. Pero nos tomamos el trabajo de explicar con quienes habíamos estado que se trataba de la bandera de un club de fútbol del cual eramos hinchas

¿Tuviste contacto a tu regreso con ex combatientes?

Nos contactaron muchos ex combatientes porque quisieron conocernos. Nos contaba historias y nos preguntaba por algunos lugares. Nos mandó saludos un comandante de la fuerza aérea que hundió uno de los barcos ingleses. La hinchada de Racing también. Tuvimos lindas repercusiones. Incluso charlamos mucho con el tío de mi mujer que estuvo en tierra, en el Continente, cuando comenzó la guerra.

¿Recomendarías el destino?

Lo recomendaría y volvería a ir. Me encantaron las islas, me hubiese quedado más tiempo. Hay mucho para hacer y te tiene que gustar la vida tranquila. Las islas no son sólo la guerra, sino que son interesante para descubrir turísticamente.

¿Alguna foto o instante que te queda en el alma?

Cuando me fui de la casa de uno de los kelper en donde paramos porque entablamos una linda relación y pudimos compartir la vida más allá de la guerra. Fuimos a buscar la vida salvaje sin esperar nada y nos encontramos con muchísimo. Me encantaría volver a hacer ese viaje con más tiempo.

Daniel Bornetto/ El Sur también existe

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