De ideales e ilusiones (Parte 2): El Sur también existe y su primera publicación

Agustín Comotto es dibujante y autor de “155” la biografía ilustrada de Simón Radowitzky, alojado a principios del Siglo XX en el entonces Presidio del Fin del Mundo de Ushuaia, donde hoy funciona el Museo.

¿Cómo fue el proceso de selección para empezar a darle forma la historia y qué fue lo primero que dibujaste?

Eso fue complicado,  yo tenía muy claro que quería contar una historia que le interese a un lector,  no la biografía histórica de Simón Radowitzky. Es decir, quería relatar  su periplo vital y contar tres conceptos abstractos que tenía: la tozudez del personaje, la resistencia y  la solidaridad universal que hubo hacia él.

El  primer problema que encontré fue cómo contar la historia de un tipo que se pasó  veintiún años en una caja de zapatos, para ello  utilicé  el mecanismo  técnico del flashback: es decir él recuerda su pasado y viaja constantemente de ida y vuelta y va contando su vida hasta que es liberado. A  partir de ahí, ya relato en presente sin la necesidad del flashback, cuento toda la etapa española que ya es  fuera de la cárcel.

¿Y cómo fue la construcción del personaje de Radowitzy?

El proceso para construir tanto el personaje como el entorno fue muy arduo dependía de muchísima documentación histórica: es decir ¿Cómo era Buenos Aires en el 1909?¿Cómo era Ushuaia? ¿Cómo era un barco en los canales fueguinos en esa época? ¿Cómo era el entorno judío en la Ucrania rural?

El  proceso de documentación histórica me llevo mucho tiempo tuve buscar muchísimas fotografías, entrar en bancos fotográficos de diferentes lugares, internet me ayudo un montón también y claro después dibujar todo  eso que fue tremendamente arduo, con una pauta estética que no necesariamente es la que general utilizo para dibujar porque quería recrear una época y quería recrear la imagen como si fueran fotografía en blanco y negro de nuestros abuelos  inmigrantes, con lo cual pinte todo en acuarelas.

Fue un proceso bastante largo, apasionante y al mismo tiempo bastante tedioso. Me rompí bastante los ojos calcando, volviendo a dibujar cosas fue un trabajo muy muy minucioso.

Mencionaste haber utilizado la técnica de flashback (viaje en el tiempo entre pasado y presente y  viceversa)  para un momento ( el tiempo de Radowitzky en prisión) y luego ya optaste por un relato en tiempo presente  ¿Cómo  se plantea esto al momento de  dibujar?

La estructura de la historia la plantee dibuje del principio hasta el fin, no dibujé adelante- atrás y adelante- atrás. Tenía muy claro lo que quería hacer y lo tenía muy pautado a nivel guion, así que tire para adelante la historia muy ordenadamente para no perder el hilo. Una de las dificultades más grandes que tuve  fue que estaba contando la historia de un personaje que arranca a los 5 años de edad y termina a los 59 que es cuando muere  eso quiso decir que tuve que hacer crecer una persona a lo largo de la historieta

Eso es difícil porque tiene que ser paulatino para que la gente no se dé cuenta o por lo menos que sea de a poquito. Eso a nivel técnico cuesta es difícil porque, claro,  tenía 10 años después 14 y después  18, 25 es complicado  pero bueno creo que fue saliendo.

Recién  describiste lo que representó el proceso de ilustración y recordaba algo que dijiste en otro pasaje de esta charla (ver Parte I)  vinculado con esta idea de que Simón Radowitzky se negaba a que su entorno pudiera verlo como un mito. ¿Ese concepto apareció de algún modo mientras dibujabas?

Es una pregunta compleja porque creo que uno de los grandes males que tiene Argentina –lo digo a tono personal- es la construcción de mitos y vivir de ellos, es decir ser esclavos de los propios mitos. Una de las cosas que tenía más claras en relación con Simón era respetar el esfuerzo que él hizo a lo largo de su vida por no ser un mito más allá de que algunos anarquistas como Abad de Santillán, por ejemplo, acuñaron la frase el “Mártir de Ushuaia “que es una frase muy poco anarquista porque mártir es un concepto cristiano y los anarquistas tienen poco de cristianos en ese sentido.

Nunca apareció esa idea,  al contrario, creo que hay un esfuerzo muy grande por no construir un mito. No quise que fuera un mito porque, no fue un mito,  el pidió no serlo  porque llegó, incluso, a figurar para muchos de sus compañeros anarquistas con otro nombre, porque se quitó el nombre para que no pudieran reconocer quien era.  En México se lo conocía como Raúl Gómez Saavedra, por poner un ejemplo.  Justamente el mito es una de las cosas que más me apasiona tanto de la historia como de la historia argentina porque Argentina es uno de los países con más mitos del mundo y mitos que incluso han trascendido Argentina y se han hecho universales como  por  ejemplo, Eva Perón o el Che Guevara o mismo Maradona, que es un mito que está vivo pero  para mucha gente es algo mágico mítico.

“El anarquismo, volviendo a Radowitzky,  poco tiene que ver con los mitos”  dice Comotto  y  agrega “Es una manera de entender el mundo que cree en las personas no  en la construcción simbólica absurda de poderes  prácticamente mágicos de ciertas cosas y ciertas personas. En ese sentido, Simón fue una persona muy coherente y siempre negó ser y siempre dijo ser uno entre muchos, es decir nadie y la construcción de nadie  tiene que ver con el anarquismo nihilista más antiguo” afirma.

“Él  no era nada, no quiso ser nada,  dijo soy uno entre muchos  y eso lo tuve muy claro. En ningún caso  transforme a Simón  dentro del comic en un superhéroe ni tampoco en un titán del anarquismo que resiste contra todo, jamás lo he hecho”  concluye, el autor.

­­­­­­­­Por último,  si  observamos la portada podemos ver a  Radowitzky rodeado de gaviotas  y junto al número 155 ¿Cómo llegas al concepto para definir la ilustración de tapa?

EL 155  fue su número de prisionero en Ushuaia  en realidad seria SR su número  Dentro de la historia los pájaros figuran en varias partes  tanto porque es un animal marino la gaviota y simbolizan por un lado poder huir volar escaparse y por otro lado es una bestia  extraordinariamente agresiva y digamos  hay una descripción en una de las cartas de simón en donde narra que un compañero de al lado gritaba porque se había vuelto loco hablaba gritaba y decía animaladas porque había perdido la razón y entre las múltiples cosas que veía y decía es que las gaviotas lo estaban comiendo dentro de la jaula de la prisión donde él estaba. Se habían colado y lo picaban y entonces un poco el símbolo del a gaviota en la tapa tiene que ver con ese delgado hilo ese borde que hay entre la cordura y la locura por el que el camino durante muchos años de su vida. Él estuvo ahí aguantando permaneciendo y teniendo alrededorr gaviotas que en cualquier momento iban a comerle la razón.

Cae tarde en la Patagonia y al mismo tiempo del otro lado del océano la oscuridad de la noche da lugar al nuevo día. ¿Durante cuántos instantes Radowitzky habrá añorado las luces de un día nuevo? Al menos esos días oscuros reviven,  con renovada luz, en  155  iluminados por el arte de Agustín Comotto.

“155” en Argentina
El libro fue editado en España durante 2016 y tiene prevista su edición en la Argentina (Emecé/Planeta) para septiembre del presente año. Actualmente, Agustín Comotto trabaja en la versión argentina que respetará fielmente los contenidos de la publicación española. “Estoy absolutamente impactado por el suceso y la reivindicación del personaje a nivel internacional” revela el autor y sostiene “Es increíble, Simón Radowitzky fue una figura importante, admirada por trabajadores y en la actualidad por colectivos anarquistas”

Marcela Diaz

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