“Compartimos nuestra emoción utilizando la música como vehículo”

Así lo aseguró Duilio Sbiriglia, miembro de Música para el Alma, proyecto solidario orientado a personas que atraviesan situaciones de vida complejas.

La música es ese espacio de conexión donde sentir es la premisa, dejarse llevar por un sonido que despierta del letargo para determinar que no hay tiempo ni espacio, que todo se detiene cuando una melodía, un solo o un riff irrumpen en la escena transformando el silencio en armonía.

Todo es diferente si una canción emerge y vaya si lo saben los integrantes de Música para el Alma, quienes llevan su arte a aquellos lugares donde hay un otro que espera una caricia, así es como visitan hospitales, escuelas de educación especial, geriátricos e instituciones de bien público

En el Día de la Música, El Sur también existe entrevisto a Duilio Simiriglia, uno de los integrante del proyecto y quien pone su voz al servicio del otro

¿Cómo nace el proyecto?

Surge hace dos años a partir de una iniciativa de María Eugenia Rubio. Ella padece una enfermedad y desde ese momento en el que se entera de la misma intenta conectarse con lo mejor y empieza a compartir música con sus compañeros con quienes hacia el tratamiento, ese fue el puntapié inicial. Lamentablemente Eugenia fallece y hoy es Jorge Bergero quien sigue a la cabeza con este proyecto

¿Qué es Música para el Alma?

Somos un grupo grande de músicos que compartimos lo que hacemos con quien lo necesita. Intentamos que la música sea un medio para estar juntos y poder conectar. Buscamos que el paciente se olvide por un rato lo que la está pasando. Es sonreír, tener una caricia, una mirada, esencialmente es eso.

Hospitales, hogares de ancianos, escuela de niños. Cuando vamos a hospitales, también vamos a los pabellones para estar en contacto con quienes no pueden movilizarse hasta el hall para escuchar nuestra música. Intentamos estar más cerca de quien lo necesita.

¿Cuáles son los lugares a los que suelen ir?

Hospitales, hogares de ancianos, escuela de niños. Cuando vamos a hospitales, también vamos a los pabellones para estar en contacto con quienes no pueden movilizarse hasta el hall para escuchar nuestra música. Intentamos estar más cerca de quien lo necesita

¿Imagino que en el hecho de dar esta la mayor retribución?

Esto es muy importante para los que participamos, uno se siente agradecido de poder hacer Música para el Alma. Uno va con la predisposición de dar, pero también es darse a uno mismo. Es la sensación que todos sentimos y compartimos cuando termina un concierto. Uno se va tan feliz y pleno que el regalo termina siendo para uno mismo

 

 

 

¿Cómo definirías aquellos que sucede cuando se juntan para tocar?

Música para el alma es una adicción, uno necesita estar en contacto con lo esencial. A nosotros nos hace bien porque nos conecta con lo esencial y porque uno en un principio se conecto con la música. Y no tiene nada que ver con instituciones donde estudiamos o con la carrera, sino solamente con compartir desde lo más profundo algo que tiene que ver con la emoción utilizando la música como vehículo. Y eso sucede en Música para el alma, es eso en el estado más puro, la verdad es genial y no podes dejar de hacerlo

¿Recordas del primer día que le dibujaste la sonrisa a alguien, tenes presente esa postal?

La verdad tengo muchas postales. Las postales tienen que ver todas con los mismo, con la caricia, la cercanía con el otro, con la mirada, con el abrazo, con el agradecimiento, hasta con las lágrimas. Hay muchas fotos y te llenan el alma

¿Alguna foto en especial?

Hicimos un viaja a Chile cuando se abrió Música para el Alma en Santiago y tuve una experiencia muy movilizante con un nene -en el pabellón de pediatría- que había sufrido maltrato en su familia y le estaban curando un bracito. En un momento sin querer le digo si quiere venir aúpa mío y empezamos a jugar. Y ver con que carita empezó y terminó esa experiencia es increíble. De la primera foto a la última un cambio enorme y sin duda un cambio enorme en mi corazón a partir de eso. Poder darse cuenta lo importante que es estar predispuesto a la entrega para ser vehículo de la música y que eso pueda generar estas cosas. Esa carita no me la olvido más, fue muy fuerte. Particularmente esa escena creo que no se me va a borrar nunca. El hecho de poder haber aportado algo en esa pequeña almita.

¿Crees que la música es sanadora?

Creo que sí, cuando uno está de buen humor y uno se siente bien todo lo otro que hacen los médicos funciona mejor, entonces desde ese lugar como mínimo ayuda. Estar en contacto con las emociones nos hace mejores personas y a veces es muy difícil escuchar ciertas músicas como de Beethoven o el oboe de Gabriel, es muy difícil no emocionarse y cuando eso pasa esta bueno porque en general, en el mundo, las emociones no están todo el tiempo a la vista, están ocultas, como tapadas,en un segundo plano. Y eso pasa porque hay otras cosas que se cree son mas importante. Estar en contacto con la emoción hace que podamos ser mejores seres humanos

¿Cómo es el segundo después de la recompensa que reciben?

Para nosotros es glorioso, uno se va con el corazón pleno y ojalá suceda lo mismo con el otro que lo recibe. Te juro que es el deseo de todos nosotros que eso suceda.

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