Como esas noches que nunca se alcanzan

Pedro Aznar se presentó ayer en nuestra ciudad, en el marco de su proyecto “Resonancia” donde hace un repaso de su trayectoria musical.

Eran las 21.41 cuando Pedro Aznar salió a escena para desplegar su virtuosismo en una colmada sala Amankay del Centro Cultural Cotesma. Sólo con su alma y con la música como ofrenda a su público durante poco más de hora y media hizo un repaso de su discografía cuidadosamente seleccionada para la ocasión en el marco de su proyecto “Resonancia” que recopila sus 18 discos editados, y que incluye además, la publicación de un libro en el que el artista recorre su carrera a través de su obra.

Because de The Beatles le dio título a la primera gema de la noche, una exquisita composición en la que Aznar hace gala de su versatilidad tocando en una misma pieza el teclado, la guitarra y el bajo mientras una base sostiene la arquitectura de la canción entre un racimo de dedos que recorren los distintos instrumentos provocando una atención imperturbable.

Luego llegará la primera interacción de la noche con su gente, al grito de “hola San Martín” para luego dar vida a «Fotos de Tokio» del disco homónimo, grabado en 1986.

Más tarde tomará el centro del escenario para hacer una hermosa Baguala que remite al sonido norteño tan ligado a la cultura popular. Al canto de “Vamos mi vida yo ya me voy, con mi cajita de cuero te digo adiós, te digo adiós”, el artista junto al público corearon el estribillo de la canción en uno de los momentos de mayor conexión.

Durante el concierto Aznar le cantará –entra otros- a la pobreza, a los chicos de la calle, a Buenos Aires, al otoño, al amor y al desamor; lo que habla por un lado de su compromiso social con los más vulnerables y por otro de su sensibilidad para describir sentimientos tan profundos como abstractos.

A sus espaldas una selección de imágenes y videos dan forma de aquello que pretende transmitir a través de sus creaciones.

En el segmento final de la noche se lucirá con el bajo –una extensión de su cuerpo- en “Perdón” tema en el que se genera un clima en donde las vibraciones del instrumento propician una particular atmosfera para contemplar y acompañar en silencio.

Acto seguido en “A cada hombre cada mujer” es su voz –esta vez- la que llega a una cima imaginaria que invita a sumarse a cada uno de sus agudos que van templando el estribillo de un tema que marcó el regreso al escenario de Serú Giran en 1992.

Ya para el final será tiempo del cierre y los bises con bonitas creaciones como «Ella se perdió», «Figuración», “Quebrado”, “Ya no hay forma de pedir perdón”, y “A Primera vista”.

Todo termina y la gente se va sabiendo que lo que acaba de pasar quedará perpetuado en la memoria, como esos registros que sacuden al corazón y nos despiertan del letargo.

Se va Aznar, saluda abriendo sus brazos en señal de agradecimiento en una noche soñada.

 

Por Daniel Bornetto/El Sur también existe

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