El Chancletofono, el nuevo instrumento que ganó las calles sanmartinenses

«Me gusta inventar y diseñar» confió a El Sur también existe Mauro Otaviani, creador del proyecto Muta Percusión. Con caños de PVC y una chancleta de su padre despierta sonidos que captan la atención de curiosos que se acercan para conocer de que se trata su creación.

«La chancleta es un regalo del cielo, era de mi viejo», dice Mauro Otaviani mientras despunta el vicio tocando el neoinstrumento que eligió bautizar como «chancletofono», una serie de tubos plásticos de PVC sostenidos por abrasaderas , montado sobre el caballete de una vieja mesa de hierro que cuenta «rescató un amigo en un volquete», y que invita a quienes pasean por la Costanera del Lacar a descubrir nuevos sonidos que no pasan desapercibidos. La gente filma, saca fotos y una vez que Mauro culmina su sesión se acerca a conversar con él. Incluso, confiará que en esas charlas más de uno le consulto si fabrica para su venta el chancletofono (sic) que ya ganó las calles de San Martín de los Andes.

Mauro llegó de Neuquén hace dos años y eligió por la movida cultural, quedarse en nuestra ciudad. Contará que aquí prenden los sonidos africanos y la música electrónica que tanto le gusta.

Estudio Diseño en el Habitat por eso conoce como nadie los sonidos que escapan del «tubofono» como también lo llamará y la comunión que generan con el entorno. Explica que el instrumento «cuenta con seis notas y que hasta incluso está pensado para más y hasta sonando en medio de una banda». Y añade «Este es el formato callejero y unipersonal pero la ida es tocar uno de estos mas grande».

A lo largo de la charla informal que sostuvimos luego de que hiciese dos covers reconocidos confió que «el recorrido de cada uno de los tubos va generando una nota» . Más tarde definirá a su invento «como un instrumento de percusión melódico que se parece a un xilofon, o cañerío».

Para tocar el chancletofono es importante la goma que va a golpear cada uno de las aberturas de los tubos.«Probé varias, pero la de mi viejo en relación peso y firmeza es la que funciona», recuerda sobre la exitosa experimentación.

El chancletofono «arrancó de las ganas de hacer música electrónica para generar movimiento que es lo que busco con esta música» dice Mauro, al tiempo que agrega «Yo toco la batería de pequeño, hago percusión. Y para inventar esto, me inspire viendo a los chicos del Choque Urbano».

Respecto al trabajo que le demandó dos meses describió que la confección «La visualice en la mente para saber cuantos codos iba a necesitar. Son importantes las abrasaderas que sostienen cada tubo como así también la extensión de estos para genera notas distintas».

Mauro rescata que lo que le gusta del proyecto tiene que ver con su sencillez y la posibilidad con unos pocos materiales de generar nuevos sonidos. En ese sentido nos confesó una anécdota. «Tocando en la puerta de una reconocida chocolatería céntrica – donde suele parar- escuchó a alguien quejarse de la precariedad de su instrumento. Y por dentro pensé y ‘Si la verdad que si’. Ese es el mensaje, que es precario. De costo tiene energía y pensamiento nada mas».

Daniel Bornetto/ El Sur también existe

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