«Banderas en tu corazón» por amor al Club Sarmiento

La institución sanmartinense desplegó este lunes un trapo de 100 metros de longitud que recorrió las calles de la ciudad con motivo del primer banderazo.

Ese refugio al que siempre se vuelve, ese olor a barrio impregnado en las paredes, el sentido de pertenecer a una historia colectiva que enorgullece, una camiseta como símbolo perpetuo del amor a los colores. «Banderas en tu corazón» reza «Juguetes perdidos», una de las canciones más bonitas de Los Redondos que el Indio Solari interpreta como nadie y que los hinchas del Club Sarmiento parafrasearon, si se permite la licencia, con una acción comunitaria por las calles de la ciudad desplegando una inmensa bandera al ritmo de cánticos y batucadas.

Este lunes estrenaron -como dicen los fanáticos- el trapo más largo en el primer banderazo que promete no ser el último. Chicos y adultos llevaron por las calles de la ciudad la verde y blanca de 100 metros lineales que desfiló desde el playon del club hasta la calle Coronel Díaz al 0. La jornada nublada y fría no pudo opacar la fiesta que entrada la tarde sorprendió a curiosos y extraños en la que incluso los organizadores hicieron la presentación de las 50 metros qué quedaron para el año que viene .

Un poco de historia

El Club Sarmiento fue fundado en 1982. Su nombre resultó electo democraticamente en una Asamblea de la que participaron los gestores del proyecto hoy devenido en realidad. «Sarmiento había ascendido a la A y por eso le pusimos así. Además, teníamos los mismos colores» recuerda Chano Mora, Presidente de la entidad. «No había cancha, sí había muchos baldíos que se limpiaban. Sólo estaba el Club Lacar. Sarmiento no tenía infantiles» rememora.

«Esta sede se hizo en 2008, por una gestión de un maestro que se acercó porque era fanático de Sarmiento. Éramos 6, llevamos adelante gestiones y armamos el proyecto en busca de la personería jurídica. Hicimos una asamblea en la escuela 89 y ahí arrancamos» cuanta sobre el avance de la institución.

«Lo hicimos con un equipo chico que se llamaba El Ciclón, con primera y reserva, ahí nació todo. Luego pasó el tiempo y se sumaron veteranos que ya dejaron de jugar, hasta llegar al día de hoy», comenta acudiendo a la memoria.

Aquel sueño que lleva casi cuatro décadas de vida, y que por azares del destino se inspiró en la entidad bonaerense de Junín, es de primera por el amor de sus hinchas que con estas acciones demuestran además de ser incondicionales su gratitud por ese club que los vio crecer.

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