«A mí me encanta el humor a cara de perro»

A horas de su arribo a nuestra ciudad donde presentará su unipersonal, el actor y director Atilio Veronelli se prestó a un interesante mano a mano con El Sur también existe.

Por Marcela Díaz/El Sur también existe

Este jueves a las 21. 30 hs, en la Sala Amankay del Centro Cultural Cotesma, Atilio Veronelli presentará su monologo “Confesiones de un hombre separado” en el que analiza con humor la soltería.

El actor cómico, egresado de La Escuela de Arte Dramático, brindará además los seminarios “¿Qué hace falta para actuar?” y “Dramaturgia para stand up”.

Veronelli se inició en la movida under y saltó a la popularidad de la mano de Antonio Gasalla para luego realizar una prolifera carrera, que incluyó la televisión, el cine y el teatro.

En la previa a su presentación en San Martín de los Andes, conversó con El Sur también existe, acerca de obra y lo que implica hacer humor en estos tiempos.

¿Cuál es la propuesta de Confesiones de un hombre separado?

Es un unipersonal, que vengo haciendo hacer 8 años. Habla de lo que nos pasa a los hombres cuando nos separamos y como tenemos que readaptarnos a la vida. Todo surge de encontrarse con los amigos tras la separación y contar las impresiones de la nueva vida que está haciendo. Yo estuve 20 años casados era el tipo de los Ingalls y de golpe me encontré alquilando un monoambiente en un barrio porteño no de los más lindos. Muestra la adaptación que tememos que hacer los hombres cuando nos separamos y como volvemos al mismo problema del que salimos que es a relacionarnos con las mujeres.

¿Cómo nace el espectáculo?

Empecé a hacerlo en 2011 tras la muerte de mi hijo. Me encontraba con una tristeza espantosa y me dije tengo que hacer algo si o si porque me voy a chocar la cabeza contra la pared. Llevaba tiempo con la idea de escribir un unipersonal, lo escribí y era tal mi tristeza, que  tomado por las emociones no lo pude estrenar sabiendo toda la letra. Entonces armé algo al estilo Les Luthiers, lo imprimí y sacaba fragmentos como si fuera una partitura y así lo aprendí.

Considerando los 8 años que llevas con este show ¿Cómo se fue modificando el mismo?

Desde que lo estrené cambió mucho. Siempre armo un camino principal que es el texto pero admito ir por caminos secundarios. Es como ir por ruta 2 y de repente aparece Dolores o Castelli. Yo como “standapero” de repente invento algo y me aparto del camino del texto aunque lo tengo en la memoria para poder volver. A veces las paradas dieron lugar a materiales más interesantes de lo que estaban y como por suerte me acuerdo lo que había dicho voy remplazando unas cosas por otras. A veces me doy cuenta de que hay cosas que pierden actualidad y las cambio. Las mujeres y hombres se ríen desde lugares distintos.

¿Qué provoca risas en cada uno?

La mayoría de los hombres se identifican con lo que digo que nos pasa por la cabeza y las mujeres se ríen porque saben que es así. Además que un tipo se los diga en primara persona les confirma todas las sospechas. Hay matrimonios que cuando terminan se ríen y después se miran como diciendo “vos haces eso” y el otro le contesta “No, vos” Cuando uno tiene mucho tiempo para preparar algo, uno logra tocar el inconsciente colectivo tanto de hombre como mujeres y eso hace que todos se identifiquen y sea como una fiesta hablar de un tema que por ahí no lo es, que es una cosa engorrosa y triste, sin embargo como decían algunos “tragedia más tiempo es comedia”

Pensando en esto de los caminos alternativos ¿Qué reflexiones surgieron  y cuáles fueron los campos de indagación que te llevo a explorar este espectáculo?

Uno va purificando, es como una cebolla donde les vas sacando capas y siempre abajo hay otra más nueva, esto es lo mismo. Hay una filosofía que dice uno aprende haciendo la misma tarea porque cada vez la hace mejor y en el fondo es así, porque cada vez puedo ser más personal en lo que digo, entender mas los tiempos en los que se pueden decir las mismas cosas, aunque a decir verdad las mismas cosas se pueden decir en muchos diferentes tiempos. Yo lo hago adaptándome al público, al color, al horario, al frío, a cuantos hay y  si me conocen.

Me acuerdo que cuando era chico me rateaba para ver películas cómicas, Me iba a ver comedias a la 1.30 y no se reía nadie en el cine. Y después las iba a ver a la noche y el teatro se venía abajo. Uno larga la risa cuando se está en confianza con los demás Yo hablo con mucha puteada  y hay gente que te espera al final  y me dice ¿Qué necesidad tenés? A ellos les explico que tengo la necesidad del lenguaje por la contundencia que considero este le aporta.

¿Qué le aporta la puteada al humor?

Fontanarrosa decía que para decir mala palabras no es lo mismo decir “Usted es un individuo  de escasa inteligencia que decirle sos un pelot…”  Yo les hago entonces hacer un ejercicio de puteada colectiva para no ser el único que usa ese lenguaje y así ven como la puteada deja de tener peso. Mis maestros en esto son Gasalla y Fontanarrosa. A mí me encanta el humor a cara de perro. Yo lo perfeccione para que no haya lugares donde la gente no se ríe. Hago todo lo más corto posible sin caer en los chistes.

¿Por qué lo evitás?

De haber aprendido con Gasalla deseche los chistes desde un principio, a mí me gustan las ocurrencias, las comparaciones, las metáforas, o el cinismo sobre determinadas temas. Pero el chiste nunca me gusto

¿Cuánto crees que le cuesta reír a la gente hoy y desde tu rol de humorista como trabajás para que eso suceda?

La gente pude reír siempre y en las mayores desgracias están los mayores humores. Fijate que hay chistes de velorios, de guerra. Yo creo que el humor es una manera que tenemos de exorcizar algunas cosas, de quitarle importancia o hacer catarsis en cuanto a nuestros pensamientos. La gente se ríe siempre. Después si se ríe con vos o de vos, eso depende si sos gracioso no de la época. Si contas chistes machistas de hace 50 años te van a caer encima, en cambio si vos te expresas y sos gracioso, el tiempo no pasa. Yo veo un show de Les Luthiers del 67 y me sigo muriendo de risa igual que ahora. O películas de Charles Chaplin. Lo que hay es necesidad de denunciar, por lo menos por mi parte, Está  quien cumple con el trabajo y  quien busca el hecho artístico. Y el arte tiene que denunciar y cuestionar.

¿Qué crees que podemos encontrar en el humor?

Para mí hay un grandote que todos les tenemos miedo, hasta que viene uno y le hace un chiste y le dice “Vos sí que no tenes problemas en los desfiles, grandote”. El chiste lo humaniza a él y nos sacaba el miedo a nosotros. El humor es tratar de atontar la realidad, no de comprenderla pero por lo menos aguantarla. Si la vida fuera todo en serio, sería un embole, uno le pone humorcito a todo. Aunque haya gente mas concreta que se preocupa por el sueldo y el trabajo estamos en una bola de tierra que gira en una bola de fuego en una nada que se expande, ante todo eso lo único que queda es reír y reír. El 90 por ciento tenemos el humor como un salvoconducto para pasar por encima de la terrible realidad.

En nuestra ciudad también brindarás dos seminarios ¿Cuál es la propuesta de los mismos?

Uno es sobre Stand Up y otro es sobre cómo actuar. Obviamente, en 2 horas y media no podes enseñar cabalmente ninguna de las dos cosas por lo que trato de dar las bases de lo que es necesario como mínimo tener. Entonces, a partir de ahí, cuando eso queda claro uno puede en su lugar intentar avanzar más en esas cosas. Me encuentro siemrpre con gente muy divertida. Porque una cosa es el actor y otra el tío que sale a divertirse, el que trabaja de carpintero y los fines de semana sale a hacer una obra de teatro. Con ellos, todo es más fresco, en la devolución no tienen el verso de los estudiantes teatrales, que sostienen lo mismo hace 40 años. Acá te encontras con mentes limpias y soluciones simples. Es una acto de no docencia a  pesar de ser seminarios, es una acto de irreverencia ante la docencia que me permito darme con los alumnos.

¿Qué te aporta la gente en estos intercambios al momento de repensar tus interpretaciones?

-Es un poco lo que pasa con la filosofía, dicen los filósofos que el ánimo de filosofar es el de un niño que se pregunta por todo. Te plantean simplemente las cosas y vos tenes que dar soluciones simples. La gente que sabe habla simple, la gente que habla complicado es porque no sabe y porque quiere hacerle creer al que lo escucha que sabe. Yo puedo trabajar de otra manera, buscar un empresario y hacer una gira como hacen todos. Pero yo apuesto a los teatros independiente, porque si no soy un hipócrita. Si yo junto guita de cualquier cosa y después tengo un verso de que quiero que la gente tenga más educación y pido cultura para todos hay una contradicción en mí. Sé que esto existe y de hecho lo hago también por la plata y porque me permite por ejemplo vivir como ahora una temporada en un lugar tan lindo como Las Grutas. Para ser feliz uno tiene que tener una coherencia con lo que uno siente y yo me siento mejor haciendo un seminario, para nueve pibes de Ramallo que dando una clase para 21 conchetos de Belgrano.

Hablaste de coherencia y de ser consecuente ¿Cómo incide esto en el desarrollo de tu carrera artística?

A mí me parece bien que estén los grandes teatros pero me parece que no le dan oportunidad a casi nadie. Hacen obras con gente con algún cartel y la gente talentosa se tiene que arreglar en el underground y el independiente A mí me gusta después de eso, pasar por el tamiz de la tele y luego seguir donde siempre estuve  en los tugurios. Cuando empecé mis compañeros iban a dar prueba para los elencos en san Martin y Cervantes, a mí no me tomaban. Yo trabajaba en despedidas de solteros donde si les gusta lo que hacías te tiraban con cubitos, es decir que si tenias moretones es que habías estado bien.

¿Qué recuerdos atesorás de aquél tiempo? ¿Qué aprendizaje te dejó?

Yo esperaba en la oficina esperando para salir porque no había ni camarines, y entraban los folkloristas y te decían “No salgas pibes porque a nosotros nos tiran con cohetes y a vos te van a matar” Y ahí aprendes a domar al público Esa frase que se dice siempre “El día que me deje de dar nervios salir al escenario es porque no tengo que hacerlo” es mejor hacerlo cuando no tenés nervios es porque ya disfrutas de los que haces.

¿Qué relación con los viajes, con la posibilidad de llevar tu arte a distintos lugares? ¿Lo disfrutás?

La gira tiene una cosa melancólica, sobre todo cuando como yo lo viajás solo. Te dan ganas de conocer más cada lugar, te da nostalgia de haberlo conocido mejor .y te queda el recuerdo de la función.

¿Qué expectativas tenés para esta gira patagónica?

Vamos a tratar que se diviertan mucho conmigo y yo de paso me voy a  aprovechar de ustedes y consumir esos paisajes tremebundos que tienen.  Hace 3 años estuve en un hotelito que quedaba arriba de la montaña y a la mañana se veían la bruma, el lago y las nubes sobre la montaña. Yo me preguntaba ¿Puede haber otro lugar más lindo en el mundo? Me parece que no.

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